¿Qué es una casa pasiva?

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Casa pasiva… ¿te suena este concepto? Quizás hayas oído hablar de ella: una construcción que consume hasta un 90% menos de energía que las viviendas habituales. Y esto, ¿cómo se consigue? Te contamos en qué consiste y cómo funciona una casa pasiva.

Básicamente, una casa pasiva (o casa solar pasiva) se consigue utilizando el entorno y los recursos que nos ofrece para reducir el consumo de energía. Se diseña pensando en utilizar el sol, la lluvia, el viento o la vegetación de la zona donde nos encontremos para conseguir el máximo confort de forma natural. Esto es, con el mínimo gasto energético.

¿Has entrado alguna vez dentro de una cueva y te ha sorprendido la temperatura, fresca en verano y templada en invierno? Ahí no se necesita aire acondicionado ni calefacción. La casa pasiva no es que sea una cueva, ni mucho menos, pero sí que utiliza las características propias de los recursos naturales: el sol para dar calor, el viento para ventilar, la sombra para dar frescor… Si quieres conseguir una casa más sostenible, la casa pasiva es el súmmum.

Este tipo de arquitectura, que tiene en cuenta los recursos naturales disponibles y las condiciones climáticas y geográficas de la zona, es la arquitectura bioclimática. La casa pasiva utiliza estos principios para conseguir reducir enormemente el consumo energético de la vivienda. Y esto es especialmente valorable ahora que nos encontramos en un momento en que urge reducir las emisiones de CO2 a la mitad para frenar el calentamiento global.

Casa en la montaña o el desierto

El ejemplo típico que mejor muestra en qué consiste una casa pasiva es el de la casa en la montaña o en el desierto.

Para construir una casa en la montaña, en un sitio frío y con mucho viento, habría que buscar el resguardo de una ladera y diseñar una casa con las ventanas orientadas al sol del mediodía y cerrada al viento frío. Se debería construir con aislantes térmicos y asegurando el mínimo de rendijas por las que se pueda colar el frío.

La casa en el desierto, en cambio, debería estar lo más protegida posible del sol y el calor y, en este caso, sí debe tener oberturas para favorecer la ventilación. Esta casa pasiva se construiría con muros gruesos de material local para aprovechar la masa térmica y sacar partido de la gran diferencia de temperaturas entre el día y la noche. De esta manera, por la noche se refresca la casa para el día siguiente.

Por qué se llama casa pasiva

Pasivo, según la RAE, significa que implica falta de acción o de actuación. Pues eso, que no tiene que hacer nada. El diseño pasivo es un método que se utiliza en arquitectura para conseguir el confort y el acondicionamiento ambiental sin tener que hacer nada, de forma natural.

En arquitectura esta expresión se usa precisamente para referirse a las técnicas que permiten captar, almacenar y distribuir los recursos naturales, como la energía solar, de forma que apenas se necesite aportar energía exterior.

A finales de los 70 ya se promovía en Estados Unidos el diseño de casas pasivas, a principios de los 80 el concepto se popularizó en las escuelas de arquitectura y en los 90 en Alemania se hablaba del concepto constructivo Passivhaus. Hoy en día, el certificado Passivhaus o Passive House está reconocido a nivel mundial y se otorga a las construcciones que cumplen las características de la casa pasiva.

Cómo funciona una casa pasiva

Para conseguir acondicionar la casa de forma pasiva y natural, hay que utilizar el sol, la orientación de la casa, el viento, la brisa, la humedad, las características de los materiales, el entorno… Y también hay que usar mucho el sentido común.

Básicamente se trata de aplicar cinco conceptos básicos:

Aislamiento térmico. ¿Verdad que cuando tenemos frío nos abrigamos? Pues se trata de abrigar los techos y paredes de la casa con aislantes para impedir que el calor entre en verano y salga en invierno.
Ten en cuenta que la masa de una casa tiene la propiedad de almacenar calor. Si se construye un muro orientado al sol con piedra, hormigón o adobe (que pueden acumular calor con el efecto de la masa térmica) y se deja una bolsa de aire entre el muro y la pared se puede conseguir frenar el calor o el frío a lo largo del día y mantener una temperatura más constante.

Puentes térmicos. Si abrigamos la casa por dentro pero en el exterior hay juntas o espacios que actúan como puentes térmicos, se escapa el calor. La casa pasiva tiene en cuenta que no se produzcan estos puntos fríos que dejan escapar la energía y pueden provocar condensación.

Hermeticidad. En el ejemplo de la casa de montaña, buscaremos una ubicación que quede a resguardo del viento. Pero si la construcción no es de calidad se filtrará el aire por las rendijas. A parte de los puentes térmicos, hay que vigilar las fisuras y grietas.

Cerramientos. En la casa del desierto diseñaremos una estructura que proporcione sombra en las horas de más insolación. En cambio, en la casa de montaña abriremos ventanas en el sur, este y oeste para aprovechar al máximo el sol. Las puertas y ventanas tienen que estar ubicadas estratégicamente. Y tienen que ser de la mejor calidad para evitar las fugas de las que hablábamos antes.

Ventilación. Otra cosa que hacemos cuando tenemos calor es abrir las ventanas. La buena ventilación de la casa no solo ayuda a conseguir la temperatura más agradable sino que también mejora la calidad del aire. Actualmente existen sistemas de ventilación mecánica con certificación Passive House.

Con qué energía se climatiza una casa pasiva

La casa pasiva está diseñada para crear un clima interior lo más confortable posible. No obstante, no siempre se consigue al cien por cien y cuando aprieta el frío o el calor se puede necesitar un sistema de calefacción o refrigeración. Y hay que usar los electrodomésticos, encender la luz…

El objetivo de estas casas es el ahorro de energía, está claro, pero eso no quita que necesites electricidad para hacer tu vida normal. En este caso, aunque el estándar de casa pasiva no lo requiera, lo más lógico y natural sería seguir aplicando esta filosofía y aprovecha los recursos naturales para crear nuestra propia energía.

En este sentido, puedes optar por instalar paneles solares para el autoconsumo fotovoltaico. Su instalación es muy sencilla, puedes tener paneles solares para casa en 3 pasos, y es una producción de energía totalmente limpia.

La energía solar

La casa pasiva, como cualquier otro diseño arquitectónico que sea ambientalmente consciente, se integra en el entorno y aprovecha los recursos naturales. Y el papel de la energía solar es fundamental.

Principalmente, la energía solar es fuente de luz y calor. Pero los fotones de la luz solar también se pueden convertir en energía eléctrica. Mediante el proceso de transformación de energía que se produce en las placas solares podemos fabricar nuestra propia electricidad sin generar emisiones de CO2.

Entre las cosas que puedes hacer contra el calentamiento global están el consumo de energías verdes y el ahorro energético. Pero, si puedes, cómo no: diseña tu casa pasiva y disfruta de lo que te ofrece la naturaleza.

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